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Dr. Lisa L. Wang
 

Tratamiento actual y direcciones futuras de la terapia contra el osteosarcoma
por Dra. Lisa L. Wang, Doctora en Medicina

El osteosarcoma (OS, por sus siglas en inglés) es el tumor óseo maligno primario más común en niños y adolescentes. Representa aproximadamente el 5 por ciento de los cánceres infantiles. El OS tiene su máxima incidencia en la segunda década de vida y tiende a presentarse con mayor frecuencia en niños que en niñas.

La supervivencia de pacientes con OS localizado ha aumentado significativamente después de la introducción de la quimioterapia adyuvante en la década de 1970, pero este aumento se amesetó y quedó en el 65 por ciento. Los pacientes con enfermedad metastásica o recidiva continúan teniendo un pronóstico muy desalentador. Hay unos pocos indicadores predictivos, a excepción de la falta de enfermedad metastásica manifiesta al momento del diagnóstico, para ayudar a determinar qué pacientes tendrán un mejor resultado clínico en respuesta a la terapia. Dada la falta de mejora en la supervivencia de pacientes y la escasez de agentes activos contra el OS, los importantes desafíos que están por delante en el campo de la investigación del OS incluyen definir los predictores basados en el paciente o los signos del comportamiento de la enfermedad para adaptar la terapia y comprender los aspectos biológicos del OS, particularmente con respecto a los factores que influyen en la estabilidad genómica.

La mayoría de los casos de OS son esporádicos; sin embargo, se sabe que ciertas condiciones predisponen al desarrollo del OS, como la exposición previa a radiación ionizante y a agentes alquilantes. Los casos de OS en pacientes mayores de 40 años casi siempre se atribuyen a la enfermedad de Paget. Las condiciones genéticas con una conocida predisposición al OS incluyen el retinoblastoma hereditario, el síndrome de Li-Fraumeni y el síndrome de Rothmund-Thomson. Debido a que estas enfermedades genéticas tienen una predisposición conocida al OS, es importante detallar detenidamente los antecedentes familiares de un paciente a quien se ha diagnosticado OS recientemente para identificar el riesgo genético subyacente y para dar asesoramiento genético a los familiares.

Presentación clínica del OS
La mayoría de los pacientes que padecen OS presentan dolor en el área afectada, generalmente de varios meses de duración. Puede haber inflamación del tejido blando, y los pacientes pueden tener fracturas patológicas de los huesos afectados. En general no hay síntomas sistémicos como fiebre, pérdida de peso o malestar. La evaluación de laboratorio a menudo es normal, salvo la fosfatasa alcalina elevada (en aproximadamente un 40 por ciento), la lactato dehidrogenasa elevada (en aproximadamente un 30 por ciento) y el tiempo de sedimentación de eritrocitos elevada. Estos valores de laboratorio, no obstante, no tienen un correlato con la extensión de la enfermedad.

El OS en general afecta la región metafisiaria de los huesos largos. Los lugares más comunes afectados, en orden descendente, son: fémur distal, tibia proximal, húmero proximal, fémur medio y proximal.

Aproximadamente el 20 por ciento de los pacientes presentan enfermedad metastásica visible, más comúnmente en los pulmones, pero también en el hueso. Si bien el 80 por ciento no tienen enfermedad metastásica detectable, resulta claro a partir de estudios históricos que, si estos pacientes son tratados solamente con cirugía, aproximadamente el 80 por ciento de ellos tendrán enfermedad recidiva o metastásica. Por lo tanto, la enfermedad micromestastásica está presente al momento del diagnóstico aunque la enfermedad pueda no ser detectada por métodos radiográficos, y la quimioterapia sistémica es necesaria para casi todos los pacientes para lograr la cura.

El examen diagnóstico si se sospecha OS debe incluir lo siguiente:

  • Historia y examen físico

  • Rayos X planos en dos planos. Si el tumor afecta una extremidad, los rayos X deben comprender tanto las regiones proximal como distal de la articulación. En general, las anomalías son evidentes en las películas planas. Entre los hallazgos característicos se cuentan una apariencia lítica y esclerótica mixta, formación de nuevo hueso periosteal con levantamiento de la corteza y formación del triángulo de Codman, y osificación del tejido blando en un patrón radial o de “sol resplandeciente”.

  • El diagnóstico por imágenes con resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) para evaluar la extensión del tumor y para planificar la cirugía definitiva
    · Exploración ósea con tecnecio-99 para evaluar el compromiso de otros huesos y lesiones salteadas dentro del mismo hueso

  • Tomografía computada de tórax (CT, por sus siglas en inglés) para buscar metástasis pulmonar. Las metástasis visibles están presentes en entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes al momento del diagnóstico inicial.

  • El diagnóstico definitivo de osteosarcoma se hace por medio de biopsia, preferentemente una biopsia incisional abierta, para asegurar que se obtenga una muestra generosa de tejido adecuado y representativo. Es importante planificar en forma adecuada la biopsia considerando detenidamente la futura cirugía definitiva para no poner en peligro el tratamiento posterior, particularmente en un procedimiento de preservación del miembro.

  • El diagnóstico del OS depende de los criterios histopatológicos con apariencia radiológica confirmatoria. El diagnóstico histológico se basa en la presencia de un estroma sarcomatoso maligno asociado con la producción de osteoide tumoral y hueso.

Terapia contra el OS
Los pilares de la terapia contra el OS son la cirugía y la quimioterapia. El OS es relativamente resistente a la radiación; por lo tanto, la radioterapia no se usa como modalidad de tratamiento primario. Los medicamentos que han demostrado ser efectivos y que se usan más comúnmente en el tratamiento contra el OS incluyen la cisplatina, la doxorubicina y el metotrexato de dosis elevada. Las principales características de estos medicamentos son las siguientes:

  • La cisplatina es un agente alquilante no clásico cuyas principales toxicidades incluyen daño renal potencialmente irreversible, pérdida de la audición de alta frecuencia irreversible y neuropatía periférica sensorial reversible.

  • La doxorubicina es una antraciclina que provoca mielosupresión, mucositis, náuseas y vómitos. Puede provocar toxicidad cardiaca aguda y crónica, que puede causar insuficiencia cardiaca congestiva. El monitoreo serial de la función cardiaca es necesario durante muchos años después de completar la terapia. La doxorubicina es un potente vesicante, de manera que se debe emplear cautela para evitar la extravasación durante la infusión. También es un sensibilizador a la radiación y, en general, no se administra durante la radioterapia.

  • La dexrazoxana es un agente cardioprotector que quela el hierro, un cofactor en las reacciones de radicales libres por antraciclinas. Se puede administrar junto con la doxorubicina para ayudar a prevenir la toxicidad cardiaca.

  • El metotrexato es un ácido fólico análogo que interfiere en la síntesis de purinas y timidina. Sus principales toxicidades son la mielosupresión, la mucositis, la nefrotoxicidad y la toxicidad hepática.

  • La leucovorina, un derivado ácido tetrahidrofólico, se administra por vía intravenosa u oral después del metotrexato de dosis elevada como agente de rescate para contrarrestar la toxicidad renal provocada por el metotraxato.

  • La ciclofosfamida y la ifosfamida son agentes alquilantes cuya eficacia también ha sido demostrada contra el osteosarcoma en combinación con otros medicamentos. Las principales toxicidades incluyen la mielosupresión, la nefrotoxicidad y la cistitis hemorrágica. La ifosfamida también se ha asociado con neurotoxicidad reversible. Raramente provocan neumonitis intersticial. Estos agentes a menudo se usan junto con etoposida (VP-16).

  • El mesna (2-mercaptoetano sulfonato) es un agente que ayuda a eliminar los productos derivados tóxicos para la vejiga y se administra antes y después de la infusión de la quimioterapia para prevenir la cistitis hemorrágica.

La cirugía definitiva en general se realiza varias semanas después de la quimioterapia. El objetivo de la cirugía definitiva es la resección completa del tumor primario y la resección de los sitios metastásicos. Esto es factible en la mayoría de los tumores de las extremidades, y se realiza la amputación o la cirugía de preservación del miembro. En el caso de los tumores axiales (por ejemplo: el de pelvis), tal vez no sea posible la resección completa. La preservación del miembro incluye la remoción del tumor y del hueso afectado y la colocación de un dispositivo espaciador (ya sea un aloinjerto, un implante metálico o un autoinjerto) y de una prótesis. En general, la recuperación de la cirugía toma varias semanas y se debe retomar la quimioterapia lo antes posible.

Se ha demostrado que la respuesta histológica de los tumores primarios no metastásicos a la quimioterapia prequirúrgica (determinada en el momento de la cirugía definitiva) predice la supervivencia libre de enfermedad. Los pacientes que tienen menos del 10 por ciento de tumor viable residual en la muestra de resección tienen un mejor pronóstico que aquellos que tienen más células viables residuales.

Resultados
El resultado de los pacientes que padecen OS no metastásica ha mejorado notablemente en las últimas tres a cuatro décadas desde una tasa de supervivencia libre de eventos del 10 al 20 por ciento a una tasa de supervivencia del 65 al 70 por ciento, principalmente debido al uso de la quimioterapia adyuvante y a las mejoras en las técnicas quirúrgicas y de diagnóstico por imágenes.
Los avances en las técnicas quirúrgicas también han permitido la mejora de la calidad de vida de los pacientes con tumores de miembros primarios a través del uso de procedimientos de preservación del miembro para controlar el tumor primario.

OS no metastásico - Con las combinaciones actuales de cirugía y quimioterapia, la supervivencia libre de enfermedad a largo plazo y las tasas de supervivencia generales son mayores al 60 por ciento.

OS metastásico - La capacidad para controlar todos los focos de enfermedad macroscópica es esencial en el tratamiento del OS metastásico. Los pacientes que sufren solamente enfermedad pulmonar tienen una tasa de supervivencia del orden del 30 al 50 por ciento, mientras que los pacientes que sufren metástasis óseas tienen un pronóstico sombrío. De la misma manera, los pacientes que padecen OS mutifocal tienen en general un peor pronóstico. La supervivencia general libre de eventos en pacientes con OS metastásico sigue siendo menor al 30 por ciento.

OS recidivo - Más del 85 por ciento de los casos de recidiva se presentan en el pulmón, y la mayoría se producen dentro de los tres años de la presentación inicial. El método terapéutico contra la enfermedad recurrente depende de la ubicación y del momento de la aparición de la recidiva. Los pacientes que padecen recidiva pulmonar aislada pueden ser sobrevivientes a largo plazo con la sola resección quirúrgica de los nódulos, particularmente si la recidiva es tardía (más de un año después del diagnóstico) y hay un pequeño número de nódulos que no invaden la pleura y pueden ser totalmente removidos. En algunos pacientes, pueden ser necesarios múltiples procedimientos, si bien la supervivencia a largo plazo disminuye con cada recidiva posterior. Los pacientes que tienen recidiva temprana tienen peores resultados incluso con la resección completa de los nódulos del tumor pulmonar. La enfermedad pulmonar u ósea que no puede removerse es incurable sólo con cirugía, y puede requerir una combinación de cirugía, quimioterapia y, posiblemente, radioterapia.

Direcciones futuras de la terapia contra el OS
Si bien los pacientes con OS han experimentado mejores resultados en comparación con varias décadas atrás, no ha habido mejoras importantes en la terapia en los últimos años, a pesar de los intentos por mejorar la quimioterapia pre y post quirúrgica. Por lo tanto, es necesario explorar nuevos métodos para el tratamiento de este tumor infantil único. Los actuales esfuerzos de investigación realizados en el Centro de Cáncer del Hospital de Niños de Texas (Texas Children’s Cancer Center - TCCC) están orientados a definir los predictores basados en el paciente o los signos del comportamiento de la enfermedad para adaptar la terapia, y a comprender los aspectos biológicos del OS, particularmente con respecto a factores que influyen en la estabilidad genómica para identificar posibles blancos terapéuticos. Al utilizar una variedad de métodos, incluso el perfil genómico y proteómico, así como modelos genéticos de predisposición al cáncer, los investigadores del TCCC están intentando entender los mecanismos moleculares subyacentes a la patogénesis del OS y los factores cruciales que determinan el potencial metastásico que proveerá mejores predictores clínicos del resultado y terapias más racionales y orientadas al paciente.

En forma paralela a los esfuerzos de laboratorio que investigan la patogénesis molecular del OS, los investigadores del TCCC también han realizado un protocolo de tratamiento colaborativo multi-institucional para pacientes a quienes se ha diagnosticado OS recientemente. Este estudio, que incluye la Sección de Pediatría del Instituto Nacional del Cáncer (Pediatric Branch of the National Cancer Institute), el Hospital de Niños Cook, Fort Worth (Cook Children’s Hospital), y el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma (University of Oklahoma Health Science Center), tiene dos objetivos principales. Ellos son: 1) mejorar la supervivencia utilizando dosis elevadas de agentes alquilantes con rescate de células madre, y 2) realizar perfiles moleculares de los tejidos obtenidos al momento del diagnóstico inicial, de cirugía definitiva y de recidiva. El objetivo es desarrollar signos moleculares que puedan predecir con precisión el resultado de los pacientes al momento del diagnóstico inicial.

Este estudio ya ha permitido la identificación de un signo de quimioresistencia de un clasificador multivariable que puede predecir la respuesta a la quimioterapia neoadyuvante al momento del diagnóstico antes del inicio de cualquier terapia. Más recientemente, se identificó otro signo multigenético que puede predecir el potencial metastásico del OS en pacientes que presentan inicialmente enfermedad no metastásica. Estos signos serán validados de manera prospectiva a través del próximo Estudio de Osteosarcoma Europeo-Norteamericano conjunto (European-North American Osteosarcoma Study - EURAMOS), que se espera incluirá un total de 1400 pacientes en 3,5 años.

El laboratorio de Genómica del Cáncer del Programa Pediátrico del TCCC (Pediatric Program Cancer Genomics laboratory at TCCC) servirá como laboratorio de referencia para expresar los perfiles de todas las muestras del EURAMOS recolectadas en Norteamérica. Se espera que estos signos mejoren la estratificación basada en el riesgo de los pacientes que padecen OS para que puedan recibir un tratamiento más individualizado y efectivo al momento del diagnóstico inicial.


Acerca del autor
La Dra. Lisa L. Wang, Doctora en Medicina , es oncóloga/hematóloga pediátrica y miembro del Equipo de Tumores Sólidos en el Centro de Cáncer del Hospital de Niños de Texas (Texas Children’s Cancer Center) y profesora adjunta de pediatría de la Facultad de Medicina de Baylor . El interés clínico de la Dra. Wang es el sarcoma osteogénico. Su investigación se concentra en los síndromes que predisponen al cáncer, específicamente el síndrome de Rothmund-Thomson, una rara enfermedad hereditaria infantil que predispone a los individuos afectados a padecer osteosarcoma y otros tipos de cáncer.

Agradecimientos
Dres. Chris Man, Ching Lau, Pulivarthi Rao, Murali Chintagumpala y otros investigadores del Centro de Cáncer del Hospital de Niños de Texas (Texas Children’s Cancer Center), de la Facultad de Medicina de Baylor (Baylor College of Medicine), que están realizando los estudios descriptos en esta publicación.

Referencias
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