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Baylor College of Medicine

En este número

Rincón del Director por el Dr. David G. Poplack

Nuevas terapias en cáncer pediátrico
por Stacey Berg, Doctora en Medicina

Ependimoma: Revisión
por Patricia Baxter, Doctora en Medicina, y Murali Chintagumpala, Doctor en Medicina

Tumores malignos relacionados con VIH
por Parth Mehta, Doctor en Medicina, y Brigitta U. Mueller, Doctora en Medicina

Carcinoma nasofaríngeo
por Chrystal U. Louis, Doctora en Medicina, Maestría en Salud Pública, Helen E. Heslop, Doctora en Medicina, y Stephen Gottschalk, Doctor en Medicina

 

         
Ependimoma: Revisión
por Patricia Baxter, Doctora en Medicina. y Murali Chintagumpala, Doctor en Medicina. 
 
Dra. Patricia Baxter Dr. Murali  Chintagumpala

Los ependimomas son tumores de células gliales relativamente poco comunes que representan aproximadamente el 10 por ciento de todos los cáncer pediátricos del SNC. 1 Como sucede con muchos otros tumores malignos del SNC en niños, el tratamiento de los ependimomas sigue siendo un desafío. Históricamente, se ha informado entre un 50 y un 64 por ciento de supervivencia de 5 años y entre un 23 y un 45 por ciento de progresión sin supervivencia. 2,4,5 Los ependimomas surgen desde dentro o desde al lado del revestimiento ependimal del sistema ventricular del cerebro o desde el canal central de la médula espinal. En general son tumores intracraneales (el 90 por ciento) y un 60 por ciento aparece en la fosa posterior, desde el piso o desde el techo del cuarto ventrículo. En pacientes de hasta 3 años de edad, hasta el 85 por ciento de los tumores se alojan dentro de la fosa posterior. 3 Los ependimomas de la médula espinal representan el 25 por ciento de todos los tumores de la médula espinal.

Patología
Los ependimomas en general son tumores bien demarcados con una gama de grados histológicos. La roseta ependimal, si está presente, es una característica del diagnóstico microscópico. Sin embargo, es más común observar seudo-rosetas. Los ependimomas se clasifican en tumores benignos (de bajo grado) o malignos/anaplásicos (de alto grado). Los tumores que se originan en el cono medular y en el filum terminal generalmente se denominan ependimomas mixopapilares y tienen características histológicas y comportamiento biológico únicos.6 Los ependimoblastomas son tumores altamente malignos, y ahora se los clasifica como tumores neuroectodérmicos primitivos (TNP). La clasificación actual de la OMS divide a los tumores de la siguiente manera: sub-ependimoma y tumores mixopapilares: grado 1, ependimoma: grado 2, y ependimoma anaplásico: grado 3. El grado histológico ha generado controversia como pronosticador de comportamiento y pronóstico de los ependimomas. Estudios más recientes sugieren que el ependimoma anaplásico puede tener peores resultados.7 Es necesario continuar trabajando para comprender la biología de estos tumores y su variable comportamiento clínico para mejorar los resultados terapéuticos y clínicos. Más recientemente, las células gliales radiales han sido identificadas como la probable célula de origen del ependimoma.8 Nuevos estudios en esta área pueden permitir identificar terapias más precisas.

Presentación clínica
La presentación clínica en pacientes con ependimoma varía según la ubicación del tumor. Los pacientes que tienen tumores en la fosa posterior pueden presentar señales y síntomas de mayor presión intracraneal, como dolor de cabeza, náuseas, vómitos, ataxia y papiledema. También son comunes las parálisis del nervio craneal (NC) que afectan los pares VI a X del NC. En el caso de los tumores supratentoriales, son más comunes las convulsiones y el déficit neurológico focal. Los pacientes que tienen tumores en la médula espinal presentan síntomas relacionados con la compresión de la médula.

En las imágenes de tomografía computada, estos tumores a menudo presentan áreas de calcificación, hemorragia y quistes. Los pacientes preoperatorios deben someterte a una resonancia magnética del cerebro y de la médula espinal. Después de la cirugía, se debe extraer fluido cerebroespinal para evaluar la presencia de enfermedad metastásica, que se presenta en menos del 10 por ciento de los pacientes.

Factores de pronóstico
La identificación de los factores de pronóstico se ha limitado por los informes institucionales y los estudios retrospectivos. Múltiples estudios han demostrado que el factor de pronóstico más importante en el ependimoma es la extensión de la resección quirúrgica: los pacientes a quienes se les practica la resección quirúrgica completa tienen los mejores resultados.5,9 Algunos estudios han demostrado que la ubicación del tumor y la edad temprana también son factores de mal pronóstico.5,10,9 El grado histológico sigue siendo un pronosticador controvertido. Algunos informes sugieren que los tumores bien diferenciados tienen mejor pronóstico que los anaplásicos. En un informe reciente se demostró que el grado histológico se relaciona con la progresión sin supervivencia después de la irradiación. Los pacientes con ependimoma anaplásico tuvieron 2 años de supervivencia sin eventos en un 32 por ciento +/- 14 por ciento frente al 84 por ciento +/- 7 por ciento en los pacientes con ependimoma bien diferenciado.7

Cirugía
La resección total gruesa (RTG) es el resultado quirúrgico deseado, ya que se lo ha asociado con mejor supervivencia en múltiples estudios. Sin embargo, dada la ubicación de muchos tumores en la fosa posterior, un intento de regeneración tisular guiada puede dejar al paciente con una disfunción neurológica significativa, e incluso producir una lesión del NC. La morbidez post operatoria es elevada y los pacientes también sufren riesgo de síndrome de fosa posterior además de otros déficits neurológicos. Como la extensión de la resección quirúrgica es tan importante, se puede intentar una segunda cirugía. Esto se lleva a cabo a menudo después de un breve período de quimioterapia. Este método fue evaluado recientemente en el estudio COG ACNS 0121, cuyos resultados todavía no están disponibles.13

Radiación
La radiación se considera la terapia adyuvante estándar para el ependimoma. Históricamente, todos los pacientes han recibido radiación cráneo-espinal (RC). Sin embargo, el estudio de los datos retrospectivos no demostró beneficios claros, y ya no es considerada la terapia estándar para pacientes con enfermedad localizada.14 La radiación cráneo-espinal está indicada en pacientes con enfermedad metastásica. Es posible que los pacientes que sufren la resección completa de tumores bien diferenciados en la región supratentorial no tengan que someterse a nuevas terapias. Estos pacientes tratados con cirugía seguida de observación están siendo evaluados prospectivamente en el estudio COG ACNS 0121.13

La dosis de radiación ha sido otra área de controversia en el tratamiento del ependimoma, y se están haciendo esfuerzos para reducir la dosis para reducir los efectos secundarios. Las dosis utilizadas actualmente están en el rango de 45 a 60 Gy. En el POG 9132 se utilizó radioterapia hiperfraccionada de 69,6 Gy en 58 fracciones aplicadas en una dosis de dos veces por día de 1,2 Gy/fracción bid durante 6 semanas en pacientes con tumores infratentoriales. Se demostró 4 años de supervivencia sin eventos en un 70 por ciento de los pacientes que fueron sometidos a regeneración tisular guiada frente a un 50 por ciento de los pacientes que fueron sometidos a la resección subtotal. Si bien no hubo diferencia en la supervivencia sin eventos con respecto a un ensayo anterior, POG 8532, en el grupo de regeneración tisular guiada, (70 por ciento), sí parece haber habido una diferencia en el grupo de resección subtotal (50 por ciento frente al 24 por ciento).15 Sin embargo, otros estudios no han respaldado el hallazgo de que la terapia de radiación hiperfraccionada es beneficiosa.16 Los efectos de la radiación a largo plazo en parte dependen de la edad del paciente y de la localización del tumor. Entre los efectos secundarios con la mayor morbidez a largo plazo se incluyen: función endocrina anormal, cambios en la función cognitiva y en la conducta y secuelas neurológicas.

Quimioterapia
La función de la quimioterapia adyuvante en el tratamiento del ependimoma sigue generando controversia. Entre los agentes que han demostrado algún tipo de actividad se incluyen los siguientes: carboplatina, cisplatina, etopósido, ciclofosfamida y vincristina. La quimioterapia adyuvante se emplea más comúnmente después de la cirugía en niños de menos de 3 años de edad como forma de retrasar la terapia de radiación. En un estudio realizado por el Grupo de Oncología Pediátrica, 48 pacientes de menos de 3 años de edad recibieron quimioterapia post operatoria con radiación retrasada. Los niños de 0 a 23 meses de edad recibieron quimioterapia durante 2 años y los niños de 24 a 36 meses de edad recibieron quimioterapia durante un año, en todos los casos seguida de terapia de radiación. La quimioterapia consistió en ciclos alternados de vincristina, ciclofosfamida y cisplatina y etopósido. La supervivencia de cinco años fue significativamente mejor en los pacientes mayores con un 63,3 por ciento frente a un 25,7 por ciento, lo que sugiere que la radiación no debe retrasarse más de un año. Múltiples estudios han demostrado que la quimioterapia no aporta nuevos beneficios después de la radiación, entre ellos un estudio de Children’s Cancer Group, en el que se descubrió que la supervivencia sin fallas de 10 años ascendió a un 36 por ciento y la supervivencia general, a un 39 por ciento, sin registrar diferencias entre los pacientes que recibieron sólo terapia de radiación y aquellos que recibieron terapia de radiación seguida de quimioterapia.17 Muchos otros grupos han encontrado resultados similares sin beneficios adicionales de mejor supervivencia con quimioterapia. Sin embargo, Needle et al. informaron supervivencia sin progresión de 5 años del 74 por ciento en pacientes con tumor residual tratado con radiación y terapia de alquilación de niveles múltiples, que fue superior a la registrada en informes publicados anteriormente. Se debe notar que algunos pacientes de este estudio recibieron radiación hiperfraccionada a discreción del proveedor. La quimioterapia puede cumplir una función en la reducción de la carga tumoral después de la resección subtotal inicial, lo que facilita la resección completa del tumor en la segunda cirugía después de varios cursos de quimioterapia. Esto está siendo evaluado actualmente en el ensayo realizado por Children’s Oncology Group: ACNS 0121.13

Tumores recurrentes
El pronóstico para los pacientes con ependimoma recurrente es pobre. En un estudio realizado por el Grupo de Oncología Pediátrica en ensayos de fase II en un período de 10 años, 153 pacientes con ependimoma fueron tratados con quimioterapia simple o de combinación con un PR/CR del 14,5 por ciento y una supervivencia sin progresión de 5 años del 25 por ciento.18 No se ha demostrado ningún beneficio claro, en los ensayos realizados en un solo centro o en varios, de la terapia de dosis convencional ni de la terapia de dosis mieloablativa en este entorno.

Resumen
Es necesario continuar haciendo esfuerzos para identificar el tratamiento efectivo de los ependimomas. Una mejor comprensión de la biología y de la genética molecular puede ayudar a identificar terapias efectivas y a mejorar los resultados clínicos en comparación con el uso de la cirugía y la radiación solamente.

Información acerca de los autores
Patricia Baxter, Doctora en Medicina, es miembro del Programa de Capacitación Docente/Beca en Oncología/Hematología Pediátrica de Baylor College of Medicine en Texas Children’s Cancer Center. El interés de la investigación de la Dra. Baxter reside en el área de células madre cancerígenas en meduloblastoma y glioma.

Murali Chintagumpala, Doctor en Medicina, es Profesor de Pediatría en Baylor College of Medicine y se desempeña como Director Clínico del Programa de Tumor Cerebral en Texas Children’s Cancer Center.
Los intereses de la investigación del Dr. Chintagumpala residen en el área de tumores cerebrales, retinoblastoma, osteosarcoma y tumores de Wilms.

Referencias

  1. Gurney JG SM, Bunin GR: Incidencia de cáncer y supervivencia en niños y adolescentes: United States SEER program 1975-1995. NIH Pub No 99-4649:51-63, 1991
  2. Pollack IF, Gerszten PC, Martinez AJ, et al: Ependimomas intracraneales de la infancia: resultado a largo plazo y factores de pronóstico. Neurosurgery 37:655-66; discussion 666-7, 1995
  3. Merchant TE, Mulhern RK, Krasin MJ, et al: Resultados preliminares de un ensayo fase II de terapia de radiación conformal y evaluación de efectos en el SNC relacionados con la radiación en pacientes pediátricos con ependimoma localizado. J Clin Oncol 22:3156-3162, 2004
  4. Foreman NK, Love S, Thorne R: Ependimomas intracraneales: análisis de factores de pronóstico en una serie basada en la población. Pediatr Neurosurg 24:119-25, 1996
  5. Horn B, Heideman R, Geyer R, et al: Estudio retrospectivo multi-institucional de ependimoma intracraneal en niños: identificación de factores de riesgo. J Pediatr Hematol Oncol 21:203-11, 1999
  6. Pizzo PA, Poplack DG: Principios y prácticas de oncología pediátrica, Quinta edición. Philadelphia, Lippincott Williams & Wilkins:786-864, 2006
  7. Merchant TE, Jenkins JJ, Burger PC, et al: Influencia del grado del tumor en el tiempo hasta la progresión después de la radiación para ependimoma localizado en niños. Int J Radiat Oncol Biol Phys 53:52-7, 2002
  8. Poppleton H, Gilbertson RJ: Células madre de ependimoma. Br J Cancer 96:6-10, 2007
  9. Duffner PK, Krischer JP, Sanford RA, et al: Factores de pronóstico en bebés y niños muy pequeños con enpendimomas intracraneales. Pediatr Neurosurg 28:215-22, 1998
  10. Needle MN, Goldwein JW, Grass J, et al: Quimioterapia adyuvante para el tratamiento de ependimoma intracraneal de la infancia. Cancer 80:341-7, 1997
  11. Nazar GB, Hoffman HJ, Becker LE, et al: Ependimomas infratentoriales de la infancia: factores de pronóstico y tratamiento. J Neurosurg 72:408-17, 1990
  12. Figarella-Branger D, Civatte M, Bouvier-Labit C, et al: Factores de pronóstico en ependimomas intracraneales en niños. J Neurosurg 93:605-13, 2000
  13. Merchant TE: COG ACNS0121 Ensayo fase II de terapia de radiación conformal para pacientes pediátricos con ependimoma localizado, quimioterapia antes de la segunda cirugía para ependimoma con resección incompleta y observación de ependimoma supratentorial diferenciado con resección completa. 2003
  14. Merchant TE, Haida T, Wang MH, et al: Ependimoma anaplásico: tratamiento de pacientes pediátricos con o sin terapia de radiación craneoespinal. J Neurosurg 86:943-9, 1997
  15. Kovnar EH, Curran W, Tomita T, et al: Irradiación hiperfraccionada para ependimoma infantil: Control local mejorado en tumores con resección subtotal (abstracto). Childs Nerv Syst 14:489, 1998
  16. Massimino M, Gandola L, Giangaspero F, et al: Radioterapia y quimioterapia hiperfraccionadas para ependimoma infantil: resultados finales del primer estudio prospectivo de AIEOP (Associazione Italiana di Ematologia-Oncologia Pediatrica). Int J Radiat Oncol Biol Phys 58:1336-45, 2004
  17. Evans AE, Anderson JR, Lefkowitz-Boudreaux IB, et al: Quimioterapia adyuvante de ependimoma de fosa posterior infantil: irradiación craneoespinal con o sin 1-[2-cloroetil] 1-nitroso, 3 ciclohexil urea, vincristina y prednisona: un estudio de Childrens Cancer Group. Med Pediatr Oncol 27:8-14, 1996
  18. Weitman S, Ochoa S, Sullivan J, et al: Ensayos de fase II de quimioterapia contra el cáncer pediátrico: un estudio del Pediatric Oncology Group. J Pediatr Hematol Oncol 19:187-91, 1997
   

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